Estimada Amiga,

He estado ausente por un tiempo, en camino para buscar la esperanza y sanar mi espíritu. Este tiempo resultó en el regalo de una hija y una segunda oportunidad de vida.

Luché como organizadora para encontrar fortaleza y esperanza a pesar de todas las contradicciones e inconsistencias entre nuestros valores declarados y nuestras decepciones vividas. Cuando se volvió personal, mi desilusión y tristeza me llevaron por un camino que me llevó a cuestionar cada verdad que creía sobre la justicia. A pesar de todo, nunca olvidé a la mujer de Watsonville, que trabajaba en los campos de fresa, y que me dijo que yo no tenía nada que ofrecerle, y que ninguna ayuda que yo pudiera brindarle sería suficiente. O el hombre campesino que vivía en el río Pájaro y se ahogó ese mismo año. Ellos viven en mi mente y en mi la culpabilidad por ser sobreviviente, porque hay algo tan importante que me enseñaron durante este tiempo;

La lección que el cambio más grande que jamás podría hacer en el mundo no era para ellos o cualquier otra persona, sino para mí misma.

Para ellos, y muchos, puede que nunca llegue la justicia. Durante mucho tiempo no pude conciliar la vida con esa idea. Pero elegí la vida y elijo seguir desafiándome a vivir mi vida en un reflejo de la compasión y la justicia que busco y espero para los demás. Ya no creo que deba martirizarme por la causa, solo que debo vivir una vida enfrentando mis propios miedos, entendiendo mis debilidades y desafiando mis propios prejuicios.

Quise compartir esto con ustedes mientras continúo este próximo capítulo de mi vida para mí y para mi familia. Fui diseñadora, luego organizadora de la comunidad, y ahora como madre, espero encontrar una manera de forjar los dos. Ahora que mi hija cumple un año de edad, estoy empezando por el relanzamiento de mi práctica de diseño, Blum & Sullivan Design.

Gracias por permitirme compartir mi historia con ustedes, espero que también sean parte de este próximo capítulo.

X María Blum Sullivan


Maria Blum-Sullivan